Publicado el: Mie, ago 1st, 2012

EL ÓXIDO NUNCA DUERME: LA CORROSIÓN SIGUE SIENDO UN PROBLEMA

Por Stefan Weissenborn - Ingolstadt (Alemania) (dpa) – Ver un coche oxidado era algo habitual en las carreteras en los años ’80. Incontables vehículos eran delatados por esas burbujas rojizas que nacían del contacto de la humedad con el metal.

Una vez que los fabricantes apostaron por los materiales galvanizados o por el cinc para revestir el chasis, parecía que esa amenaza para la longevidad del vehículo formaba ya parte del pasado. No es así.

Aunque hoy en día algunas marcas ofrecen incluso una garantía de diez años contra la oxidación, no se puede pensar que se haya acabado el problema: puede atacar a cualquier vehículo cuyo dueño no lo cuide adecuadamente.

“La oxidación actualmente dejó de ser un problema”, dice Hubert Paulus, que trabaja en el centro técnico del mayor club de automovilismo de Alemania, ADAC.

“Los fabricantes han comprendido que no se puede dejar penetrar a la humedad en los huecos del chasis y éstos vienen ya bien sellados de fábrica”, asegura.

Además, piezas longitudinales del chasis, umbrales de puertas y piezas del motor están diseñadas de tal manera que cualquier condensación que se forma dentro escapa por huecos perforados y que tienen esa misión.

El final de la oxidación como gran problema llegó con el aumento de metales anticorrosivos que originalmente estaban destinados para revestir los coches de mayor gama y precio, pero cuyo uso se fue generalizando y estandarizando.

El revestimiento en cinc es el más habitual y protege las partes más relevantes: laterales, puertas, zonas próxima a las ruedas pero también todo el suelo inferior.

Audi fue pionera en el uso de ese tipo de revestimientos en la producción en serie. Sus turismos contaban con un “revestimiento electrolítico de cinc” en la cubierta externa combinada con la “galvanización electrolítica de los componentes interiores”.

“La introducción de la galvanización completa fue la base de la superación definitiva del problema”, recuerda el portavoz de Audi, Josef Schlossmacher. “La oxidación ya no es más un problema”, agrega. Un inconveniente moderno es que muchos coches producidos hoy sólo están parcialmente galvanizados para ahorrar costos de producción.

“Los componentes que no son tratados son generalmente aquellos que nunca entrarán en contacto con la lluvia o la sal”, dice Schlossmacher sobre lo que ocurre en Audi. Los vehículos modernos pueden disfrutar de una protección total incluso sin una galvanización plena, aunque esa opinión no es compartida por todos.

Así, el daño causado por las pequeñas piedras que saltan puede provocar problemas, ya que el óxido puede atacar la superficie de pintura dañada, en la que el metal queda expuesto. Se trata de minúsculos huecos, por lo que al óxido le cuesta actuar.

Se aconseja lijar las áreas afectadas antes de pintarlas de nuevo con un pincel especial. Eso restaura el revestimiento protector porque tampoco los paneles completamente galvanizados son inmunes a estas pequeñas erosiones. Una vez que la capa de cinc ha sido dañada, la superficie es susceptible de corrosión.

Los expertos recomiendan que se realicen controles periódicos de los bajos del coche para evitar a tiempo los daños. La visita regular a un lavadero también ayuda a minimizar el riesgo al eliminar las partículas abrasivas de la carretera que se adhieren.

Los accesorios o las nuevas piezas que se incluyen en el tuning también se pueden oxidar, especialmente si no están bien fijadas por profesionales. Elementos como la antena de la radio o los portaequipajes del techo deben estar bien instalados para evitar daños en el chasis.

EL ÓXIDO NUNCA DUERME: LA CORROSIÓN SIGUE SIENDO UN PROBLEMA